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Valledupar, donde la investigación florece entre ríos, juglares y acordeones

En ese municipio cesarense, la ESAP cuenta desde hace casi una década con el grupo de investigación Sierra Nevada, que tiene como consigna la trascendencia de fronteras para incidir en políticas públicas a nivel nacional. Actualmente, está clasificado en la categoría B del escalafón del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias).

Por Jeffry Almarales Nieto*  
Comunicaciones ESAP, Dirección Territorial Atlántico, Cesar, Magdalena y La Guajira. 

En la tierra donde los acordeones saben reír y llorar, como dice el profesor Antonio Yesid Pedroza Estrada, también florece el conocimiento. Entre la brisa fresca que baja desde las montañas, el sonido relajante del Río Guatapurí y las historias cantadas con vallenato, se consolida desde hace casi una década un grupo de investigación que honra su nombre y su entorno: Sierra Nevada, un semillero de pensamiento crítico de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP).

El profesor Pedroza, su fundador y actual líder, promueve ese tránsito hacia la investigación, un recorrido que también hizo en su momento. Debió cambiar hábitos, adoptar métodos científicos y comprender que investigar es mucho más que recopilar datos, es interpretar la realidad con una mirada ética, comprometida y rigurosa.

Sierra Nevada se gestó tras su paso por el semillero Cátedra Carrillo Luquez, junto al docente Simón Martínez. Desde ahí, Pedroza comprendió que la ESAP no solo enseña, sino que también investiga para transformar. “La Escuela es una de las instituciones que más invierte en este aspecto en Colombia”, afirma con orgullo.

Sus líneas de trabajo son apuestas consistentes por temas tan relevantes como los derechos humanos, la gobernabilidad, el posconflicto, la gestión estatal y, más recientemente, las políticas públicas ambientales y la inteligencia artificial aplicada a la academia.

Con más de diez proyectos de investigación ejecutados, al profesor Pedroza le costó escoger uno que considerara con mayor incidencia real, pero se decantó por el estudio del impacto de la gobernabilidad durante la pandemia en Pueblo Bello, Cesar. Allí, el grupo no solo evaluó la respuesta institucional ante el COVID-19, sino que propuso estrategias concretas que fueron entregadas tanto al municipio como a la ESAP. El objetivo era claro: evitar que otro fenómeno de esa magnitud sorprendiera a las autoridades sin herramientas de gestión y articulación con la ciudadanía.

Pero quizá el mayor orgullo del grupo es haber logrado lo que parecía imposible: medir los imaginarios sociales de manera cuantitativa. En un país donde lo subjetivo ha sido históricamente difícil de sistematizar, Sierra Nevada diseñó un instrumento científico que permite evaluar cómo perciben los ciudadanos fenómenos como la transparencia en los municipios mineros del Cesar. Un aporte pionero, riguroso y replicable.

El grupo lo integran hoy cerca de 15 personas: docentes como Giovanni Romero Ramírez (economista), Martha María Charris Balcazar (doctora en derecho y coinvestigadora del grupo) y Eliecer Suárez Serrano (ingeniero, especialista en programación), junto a estudiantes y graduados que han consolidado una escuela de formación avanzada. Muchos de ellos comenzaron como alumnos en pregrado, luego cursaron especializaciones y maestrías, y hoy ejercen como investigadores, incluso con títulos doctorales, gracias al impulso que les brindó pertenecer a Sierra Nevada.

El futuro del grupo es ambicioso y realista: proyectan la creación de un centro de investigación regional, que permita consolidar redes nacionales e internacionales, y así posicionar a la ESAP como un nodo de pensamiento de alto impacto. La meta no es la Escuela, sino trascender fronteras para incidir en políticas públicas a nivel nacional.

Antonio Pedroza lo resume con claridad: “Queremos seguir proponiendo soluciones desde el conocimiento para que los problemas sociales y públicos de los territorios tengan respuestas reales y sostenibles. No solo queremos quedarnos en los libros, queremos llegar a las decisiones”.

Sierra Nevada es prueba viva de que la ciencia también se escribe al son del vallenato, entre las brisas de la montaña y el canto de los juglares. Es una apuesta por la verdad, por la formación integral y por la construcción de país desde lo público. Y todo eso desde Valledupar, donde los acordeones —y también los investigadores— saben reír, llorar y transformar.

Escuche aquí la entrevista completa:


*Comunicador social con amplia experiencia en el sector público, la comunicación institucional y la educación superior. Cuenta con una maestría en administración pública y una especialización en gerencia de la comunicación para el desarrollo social. 


Edición: Paola Medellín Aranguren