Noviembre
Dosquebradas, Risaralda amaneció ese 18 de septiembre con conversaciones que resonaron en voz alta: rituales cotidianos, oficios de cuidado y la palabra pública se mezclaron en la sede de la ESAP, donde arrancó la primera jornada de la ruta formativa para mujeres campesinas de Risaralda. La sesión, guiada por la experta Claudia Robayo, puso en el centro el empoderamiento y la garantía de derechos desde un enfoque de género; allí, entre ejercicios colectivos y relatos personales, las participantes trazaron herramientas concretas para fortalecer autonomía y defensa del territorio.
Pocos días después, el 23 de septiembre, la ruta se trasladó a Pereira. En la sede del SENA, el seminario “Mujeres que Inspiran: Caminos de Liderazgo y Participación”, a cargo de Claudia Rivera, despertó historias de incidencia y prácticas de liderazgo que nacen en la cotidianidad campesina. Fue un espacio de escucha activa: mapas de redes, estrategias de movilización local y testimonios que demostraron cómo el liderazgo comunitario se forja a partir del cuidado, la memoria y la solidaridad.
El fin de la ruta llegó el 30 de septiembre, también en Pereira, con el seminario “Feminización del Estado” impartido por Emma Ávila. En esa jornada se abrió el diálogo sobre cómo traducir desde lo administrativo y lo institucional las demandas que emergen de los territorios: protocolos, rutas de atención, formación pública con perspectiva de género y mecanismos de incidencia que permitan transformar la normativa en prácticas cotidianas.
En conjunto, más de 50 mujeres campesinas vinculadas al programa CampeSENA participaron activamente en los tres encuentros. Lo que comenzó como una oferta formativa se convirtió en un laboratorio de ideas: materiales pedagógicos, ejercicios vivenciales y memorias que ahora alimentan procesos locales de organización y acompañamiento. La articulación entre ESAP y SENA fue, en palabras de varias asistentes, un puente necesario para que la formación técnica y la formación política dialoguen en beneficio del territorio.
Como resultado concreto, quienes alcanzaron al menos el 80% de asistencia en cada encuentro recibirán su certificado de participación. Además, aquellas que completen el 80% de la ruta serán distinguibles con un reconocimiento simbólico como “Mujer Potencia del Cambio”, un gesto institucional que busca visibilizar y sostener los liderazgos emergentes.
Los registros fotográficos, las guías y los materiales de clase se están sistematizando para su publicación en el micrositio de la Escuela de Mujeres: allí quedará la memoria de esta experiencia y los insumos para replicarla en otros territorios. Este ejercicio en Risaralda no sólo formó; dejó trazos verticales de cuidado y autonomía que, desde la Escuela de Mujeres y el SENA, se proponen acompañar y ampliar.
El recorrido confirma una idea sencilla y poderosa: formar con las comunidades es también escucharlas; y cuando la formación encuentra la práctica y la historia de vida, se siembran rutas que perduran. Para más información y acceso a los materiales, visita el micrositio de la Escuela de Mujeres de la ESAP.


