Noviembre
Un mapa de voces y territorios se tejió durante octubre: la Escuela de Mujeres – Dirección de Capacitación (ESAP), en articulación con CampeSENA, recorrió siete regiones del país para llevar una formación que buscó, sobre todo, sembrar capacidades de liderazgo, participación y defensa de derechos desde las realidades rurales. La experiencia reunió a grupos de mujeres campesinas en Fusagasugá (Cundinamarca, 3 de octubre), Cúcuta (Norte de Santander, 2 de octubre), Tierra Alta (Córdoba, 7 de octubre), Fonseca (La Guajira, 9 de octubre), Villavicencio (Meta, 14 de octubre), Pasto (Nariño, 15 de octubre) y Santiago (Putumayo, 16 de octubre).
Cada salida al territorio inició con la línea pedagógica de empoderamiento y garantía de derechos humanos, un seminario presencial diseñado para abordar la prevención de violencias, derechos humanos con enfoque de género y participación ciudadana. En cada territorio participaron alrededor de 30 mujeres, que compartieron problemáticas locales, saberes y estrategias de resistencia. Lo presencial abrió el espacio para ejercicios colectivos, mapeos comunitarios y relatos que conectaron la trayectoria individual con demandas públicas concretas.
La formación no quedó allí: la ruta continuó en formato sincrónico online. Entre el 21 y el 23 de octubre se realizó el seminario “Liderazgo y Participación con Enfoque de Género”, y entre el 27 y el 29 de octubre se ofreció el módulo de “Feminización del Estado”. Estas sesiones virtuales permitieron dar seguimiento pedagógico, profundizar herramientas y articular propuestas surgidas en los encuentros presenciales. Para muchas participantes, la secuencia —territorio, aula, diálogo digital— fue clave para transformar la reflexión en trabajo colectivo y planes de incidencia.
Adicional de los contenidos, la ruta emergió como un encuentro de redes: se consolidaron canales de comunicación entre las mujeres campesinas y se fortalecieron vínculos institucionales con el SENA. Ese entretejido —comunitario y técnico— amplificó la posibilidad de que las propuestas locales lleguen a instancias de articulación regional y nacional. Los ejercicios de mapeo, los registros y las memorias recogidos serán insumos para seguir trabajando la incidencia territorial y la formación continua.
En términos de resultados prácticos, la ruta ofreció certificación para quienes alcanzaron el mínimo de asistencia requerido en cada uno de los encuentros y prevé reconocimientos simbólicos para quienes completen la totalidad del recorrido formativo. Pero el logro más visible es otro: el surgimiento de agendas compartidas sobre autonomía económica y reivindicación de derechos que las mismas mujeres están construyendo para llevar a sus espacios locales de decisión.
Esta primera ruta formativa a nivel nacional confirma una intuición estratégica de la Escuela de Mujeres y CampeSENA: formar con las comunidades, y no desde fuera de ellas, genera aprendizajes sostenibles y multiplica capacidades de incidencia. La experiencia en Fusagasugá, Cúcuta, Tierra Alta, Fonseca, Villavicencio, Pasto y Santiago deja una hoja de ruta para replicar y escalar procesos de formación territorial con perspectiva de género.


