La tenencia de la tierra es una problemática que está en el origen del conflicto armado en Colombia. Entender este tema y aportar a su superación ha sido uno de los principales propósitos del grupo de investigación Colectivo de Estudios Sociales Guadalupe Salcedo de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP).

Por Paola Medellín Aranguren*
Comunicaciones ESAP, sede central.
El origen del Colectivo de Estudios Sociales Guadalupe Salcedo se remonta a la materia Historia Social y Política de la Administración Pública II impartida por la docente Sandra Milena Polo Buitrago, licenciada en ciencias sociales, magíster en historia y doctora en estudios sociales. Sus discusiones académicas sobre el problema agrario en Colombia despertaron tal inquietud en sus estudiantes, que fueron ellos quienes le propusieron crear, en 2012, un semillero de investigación para aprender más sobre el tema y, un año después, esta semilla dio lugar al grupo de investigación hoy reconocido en la categoría C del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias).
La docente explica que el colectivo comenzó analizando el origen y el impacto de las políticas públicas agrarias y, con el tiempo, su mirada se amplió hacia otros enfoques. Primero, el grupo se articuló con las líneas de investigación de la ESAP: “Esto nos llevó a centrar la atención en estudiar cuál era la capacidad que tenía el Estado colombiano para dar cumplimiento a las principales problemáticas del campo”, señala la líder del grupo.
Más adelante, el colectivo decidió hacerle seguimiento a la reforma rural integral incluida en el primer punto del acuerdo de paz firmado en 2016 entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP. Precisamente, al profundizar en el problema agrario y las dinámicas de los poblados campesinos sin tierra —que en muchos casos los llevó a ocupar territorios de selva—, el grupo llegó de manera natural al tema de la deforestación. Este vínculo les permitió incorporar el enfoque ambiental a su línea de investigación sobre la capacidad institucional del Estado.
Así, en la convocatoria de investigaciones de la ESAP de 2020, el colectivo presentó una investigación sobre la capacidad institucional del Estado colombiano para controlar la deforestación, analizando específicamente el programa del gobierno nacional Operación Artemisa (2019). “Hemos conservado el problema de la ruralidad en Colombia como un tema esencial, pero el enfoque ha variado y se ha enriquecido a partir de nuestra propia trayectoria de investigación, no solo por cambios institucionales o coyunturales”, afirma Polo.
Investigar para formar
“Recibes tu clase, pero no es suficiente para ti; quieres saber más y aprender mejor y encuentras los espacios del semillero de investigación”. Así recuerda Jhon Fredy Garavito Rocha, magíster en desarrollo territorial y urbano, el momento en que decidió unirse al grupo en 2015, a través del semillero; en ese entonces Jhon Fredy cursaba tercer semestre de Administración Pública Territorial en la ESAP. Hoy, incluso mientras adelanta estudios en otra institución, continúa vinculado al equipo. “Mi investigación tiene la fundamentación teórica, práctica y metodológica del Colectivo”, destaca.
La experiencia de Garavito la comparten otros egresados de la Escuela, hoy integrantes del grupo, como Diana Marcela Fonseca Garavito, Aura María Márquez Rodríguez, Wilson Pinilla, Luis Alberto Montoya Osorio y Alberto Luis Julio Tapia. Del Colectivo también hacen parte los docentes Carolina Bayona Estupiñán y Germán Carvajal Ahumada.
En palabras de la profesora Polo, la formación de investigadores es un valor añadido de este equipo que no aparece en los indicadores. “Quienes pasan por el ‘Guadalupe Salcedo’ salen con una sólida preparación en la temática agraria y en la intervención del Estado en el campo colombiano. En el país hay agraristas, sin duda, pero nosotros tenemos la ventaja de hacer un análisis desde la administración pública y comprender la filigrana que permite gestionar las políticas públicas de tierras”, expresa.
“Vale la pena investigar, vale la pena hacerse preguntas. A veces solo hace falta decir ‘profe, yo quiero’ para empezar a transformar el país desde el conocimiento”, Jhon Fredy Garavito Rocha.
El campo bajo la lupa del Colectivo
Tras las huellas del problema agrario en Colombia, el ‘Guadalupe Salcedo’ ha investigado en regiones históricamente golpeadas por la violencia, como los Montes de María (Bolívar y Sucre) y los departamentos de Caquetá y Guaviare, para analizar fenómenos como el desplazamiento forzado, la reforma agraria, la deforestación y la gobernanza ambiental.
La profesora Polo señala que el Colectivo investigó la relación entre las políticas públicas agrarias y los procesos de despojo en los Montes de María. De acuerdo con la investigadora, el análisis reveló que “lejos de ser un actor pasivo, el Estado ha jugado un papel determinante en la configuración del problema agrario”. Según los hallazgos, tanto por acción —a través de marcos normativos que facilitan la apropiación indebida de la tierra— como por omisión —al no intervenir frente a actores armados o despojadores—, “las instituciones estatales han contribuido a precipitar la conflictividad rural, profundizando la concentración de la tierra y afectando a las comunidades campesinas”.
Un segundo eje de investigación del grupo consiste en identificar qué ha hecho el Estado para enfrentar las causas estructurales del problema agrario, marcado por la alta concentración de la tierra y por millones de campesinos sin acceso a ella. En este contexto se inscribe la investigación de Diego Armando Torres Labrador, magíster en derechos humanos, gestión de la transición y posconflicto de la ESAP, quien —junto al investigador Montoya Osorio—, llegó a la zona rural de Puerto Rico, Caquetá, para conocer, de voz de los campesinos, cuál ha sido el avance en la adjudicación y formalización de tierras entre 2017 y 2023 frente a las metas del primer punto del acuerdo de paz (2016).
“Este gobierno [el de Gustavo Petro Urrego] ha hecho un esfuerzo significativo y destacable por consolidar un Fondo de Tierras con predios realmente adjudicables. Hoy, alrededor de 240.000 hectáreas ya han sido entregadas y se espera que, al final del periodo, esa cifra pueda acercarse al millón de hectáreas, lo cual sería un avance considerable”, subraya la investigadora Polo.
Proyección: reconstruir la memoria y democratizar la tierra
El Colectivo de Estudios Sociales lleva el nombre de Guadalupe Salcedo, el líder llanero que simbolizó la resistencia campesina en Colombia, y su visión se inspira en ese legado: reconstruir la memoria del conflicto armado desde la lucha por la tierra y aportar a su superación desde la investigación y la administración pública.
En los próximos años, el grupo busca consolidarse como un referente nacional en estudios rurales y políticas agrarias, fortalecer su agenda ambiental y ampliar la participación de estudiantes de todo el país. “Queremos acoger a jóvenes de distintos territorios porque el campesino del altiplano no enfrenta los mismos problemas que el campesino amazónico o nariñense. Comprender esa diversidad es esencial para transformar lo público”, expresa Polo.
Para el investigador Jhon Fredy Garavito Rocha, la invitación es clara: “Vale la pena investigar, vale la pena hacerse preguntas. A veces solo hace falta decir ‘profe, yo quiero’ para empezar a transformar el país desde el conocimiento”.
Escuche aquí la entrevista completa:
*Comunicadora estratégica y periodista. Especializada en el desarrollo y gestión de contenido de alto valor en entornos institucionales y académicos. Mi trayectoria profesional se centra en la traducción de información compleja en narrativas claras, confiables y multiplataforma.
Edición: Paula Andrea Grisales Naranjo

