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Cuando el conocimiento vence la adversidad:el camino de Janeth Gallego hacia un doctorado laureado

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«Tranquila, profe», le dijo una de sus estudiantes a Janeth Amparo Gallego Loaiza: «Presente su sustentación tranquila». Estaban todos reunidos en un aula de la sede de la Dirección Territorial Nariño y Alto Putumayo de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), en Pasto, su ciudad natal. Era el viernes 8 de mayo y faltaban pocos minutos para las 10:00 a. m., hora colombiana, pero también para las 9:00 a. m., hora mexicana, hora, dondequiera, cuando la profesora Gallego tenía que conectarse a una sesión en línea, puntual e inexcusablemente, con las directivas y con doce jurados, todos doctores, cuatro de ellos delegados por la Secretaría de Educación de Puebla, sede de la Universidad Benito Juárez, institución que le hizo la citación para la defensa de su tesis doctoral, justo ese día y a esa hora, coincidente con la clase programada para sus estudiantes de la Maestría en Administración Pública. ¿Dar la clase o defender su tesis? El dilema se resolvió cuando, con la vocería de sus compañeros y en un gesto cómplice, la estudiante le infundió calma: «Nosotros la esperamos en la biblioteca, profe, haga tranquila su presentación, después nos cuenta cómo le fue». Ahora, a encomendarse a todos los santos para que todo saliera bien…

¿Cómo se toman las decisiones en las entidades públicas y cómo, especialmente, se toman en la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), entidad pública que forma a los servidores que a su vez toman las decisiones en todas las demás entidades públicas colombianas? Esta fue la pregunta alrededor de la cual giró la laureada tesis doctoral de Gallego Loaiza, una cuestión que hoy la sigue inquietando también en lo personal, pues, más allá de teorías y modelos de administración pública, justo cuando se publica este perfil del que la profesora Gallego Loaiza es la protagonista, ella misma todavía no tiene certeza sobre su actual estatus en la Escuela, no sabe tampoco quién lo decidirá ni con qué criterio lo hará: «Ahora estamos en vacaciones  y todavía no sé si tendré clases el próximo semestre», explica Gallego Loaiza, quien vive la cíclica incertidumbre de muchos de sus colegas, no solo en la ESAP Antioquia, Dirección a la que ha estado adscrita, si bien imparte clase también en otras territoriales. Esa es una situación frecuente en el mundo de la enseñanza universitaria en Colombia, incluso para docentes tan calificados como ella: «Para los profesores de hora cátedra, como lo he sido yo durante casi diez años en la ESAP Antioquia, nunca hay estabilidad, nunca se sabe…», cavila. Y cuando, como en su caso, por sus aulas han pasado dirigentes políticos con influencia y con más éxito en las urnas que en los exámenes académicos, la duda puede ser incluso más inquietante para una profesora que, apoyada solo sobre su propia competencia académica y profesional, en lo único que no transige es en la exigencia. 

Pero, por supuesto, también hay estudiantes que la admiran, la valoran, la quieren y hasta se compinchan con ella, como sus paisanos del grupo de maestría en San Juan de Pasto, la ciudad a donde, a mediados del siglo pasado, viajaron sus padres, recién casados, de luna de miel: «Les gustó el frío», cuenta Gallego Loaiza con picardía: «Parece que les gustaba juntarse para calentarse entre ellos… ¡y allí se quedaron y tuvieron diez hijos!». De sus padres, antioqueños, no emuló la fecundidad tan típicamente paisa, pues solo tiene una hija, Vivian Katerine, odontóloga, tan estudiosa y brillante como su mamá. Lo que sí aprendieron ambas fue la determinación por el trabajo, como una regla de vida. El padre de Janeth Amparo, Luis Antonio Gallego Gallego, periodista de profesión, testigo de importantes momentos de la historia nacional y de la evolución de los medios de comunicación en Colombia, fue un reconocido periodista y locutor, fundador de la emisora La Voz de la Amistad, medio que posteriormente vendió a Carlos Ardila Lülle, quien lo convirtió en la famosa Radio Cadena Nacional, hoy RCN. De él y de su madre heredó la disciplina, la curiosidad intelectual y la convicción de que los grandes propósitos se construyen paso a paso. 

Su mamá, María Isabel, una de las personas que más impulsó su proyecto de vida, falleció recientemente, justo cuando terminaba sus estudios doctorales. Lejos de detenerse, Gallego Loaiza convirtió el duelo en una motivación para culminar su tesis finalmente titulada ‘Metodología para la toma de decisiones administrativas con base en un autodiagnóstico heurístico: caso de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), Colombia, año 2020’, fruto de una investigaciónque adelantó con la aquiescencia y el apoyo del profesor Jorge Iván Bula Escobar, director nacional de la ESAP, a quien agradece: «Él me autorizó para hacer mis observaciones en todas las territoriales», relata. Para el doctor Ramiro Vélez Rivera, docente catedrático de la ESAP en Antioquia, el valor de esta investigación radica precisamente en su capacidad para conectar la teoría con las necesidades reales del Estado. Según explica, el estudio permite identificar cuáles modelos administrativos resultan eficaces y cuáles requieren ajustes para responder a las exigencias de la administración pública contemporánea. «La investigación aporta de gran manera al análisis de las organizaciones públicas y al papel de la administración pública en los Estados contemporáneos», señala. A su juicio, uno de los principales aportes del trabajo consiste en evidenciar cómo las organizaciones públicas pueden fortalecer su capacidad de generar eficacia dentro del sector de la función pública mediante la adopción de modelos administrativos pertinentes. 

Detrás de esta, su investigación más reciente y más depurada, hay años de experiencia profesional y formación, no solo en esta etapa doctoral. Contadora pública, licenciada en comercio y contaduría, especialista en administración y gerencia institucional, magíster en administración de organizaciones y ahora Ph. D. en administración gerencial, a Gallego Loaiza, sin embargo, la conocen más como una maestra profundamente comprometida con sus estudiantes. Así la recuerda Paulina Riascos Cabrera, estudiante de la Maestría en Derechos Humanos, Gestión de la Transición y Posconflicto de la ESAP Territorial Nariño y Alto Putumayo: «Fue un honor y una verdadera bendición contar con la doctora Janeth como docente», valora. Destaca no solamente su calidad académica sino también su calidad humana, su capacidad de inspirar y su disposición permanente para escuchar y aprender. «La doctora siempre se mantuvo firme frente a las dificultades y nunca se rindió ante el cansancio. Nos enseñó que el conocimiento también se construye desde la humildad y el respeto por las diferentes posturas», agrega. 

Por eso, bien vistas las cosas, aquel viernes 8 de mayo, en su Pasto natal y en el mismo lugar que más disfruta, el aula de clase, aun con la interferencia de una sustentación imprevista en su agenda y de la cual solo cosechó aplausos y felicitaciones, Gallego Loaiza sí impartió su clase, esa que dio con su propio ejemplo y sobre una lección mucho más importante que los ‘Elementos para la estructuración de políticas públicas’ ―el nombre del curso asignado a ella―: esta clase versó sobre cómo, para ser buen profesor, nunca se puede dejar de ser buen estudiante.

Boletín 6 – Medellín, jueves 11 de junio de 2026
Dirección Territorial Antioquia
Redactó: Juan Felipe Restrepo Pérez
Editó: Juan Guillermo Arias Marín