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Tres generaciones y un fin común

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En la jornada de conmemoración de los 25 años de la Constitución Política de 1991 en Colombia, que se realizó en el auditorio Camilo Torres Restrepo de la Escuela Superior de Administración Pública ESAP, sumándose a las voces de reconocidos líderes de alta trayectoria nacional e internacional de los invitados por la Facultad de Investigaciones y la Subdirección de Alto Gobierno, se escucharon por parte de la comunidad Esapista las palabras del promotor de la séptima papeleta Fernando Carrillo Flórez.

Sostiene Carrillo Flórez, que el gran aporte de la constitución de 1991 es haber dejado la garantía del principio de igualdad, superando la mirada economicista y estadística para enfocar la acción del Estado en la garantía de los derechos sociales, políticos y económicos de los ciudadanos, fijando frente a las políticas mecanismos que permitan su cumplimiento. Añadió que esta expresión de los consensos y la democracia es más progresista que el acuerdo de la Habana que el Gobierno firmó con la guerrilla de las Farc.

Carrillo se refirió a la importancia que las nuevas generaciones le deben dar al gran hito de 1990 que permitió a Colombia vivir tres momentos memorables previos a la constitución que nos rige desde hace 25 años.

Subrayó Carrillo que para dar paso a la asamblea nacional constituyente, un primer gran momento electoral fue el del día primero de marzo de 1990, cuando se votó informalmente la alternativa de buscar una constituyente como salida a la solución de los grandes problemas de la nación, en parte generados por la asfixia que dejó después de 34 años el sistema de paz de los liberales y conservadores, un segundo momento señalado por el exministro de Justicia y exembajador de España, Carrillo Flórez, fue el 27 de mayo en las elecciones presidenciales de 1990 cuando por primera vez se votó en las urnas con tarjetón electoral y se incluyó la pregunta de la constituyente, el tercer momento resaltado por Carrillo, fue el 9 de diciembre de 1990 cuando efectivamente una inmensa mayoría de colombianos decidieron decir sí a la asamblea constituyente que con 70 miembros democráticamente elegidos iniciaría su labor el 5 de febrero de 1991.

Continuó Carrillo Flórez, afirmando que no son coincidencias de la historia ver que nos encontramos tres generaciones que en el hilo conductor de la historia han perseguido el sueño de la paz, la primera generación es la que vivió la paz de liberales y conservadores, que dejó como resultado del plebiscito el frente nacional, independientemente de las secuelas excluyentes que ese proceso dejó, la paz que se vivió en la segunda generación, cuando se terminó el camino de insurgencia guerrillera del movimiento M–19 de abril, que se presentaba como alternativa democrática como movimiento político, la actual generación que se enfrenta a un evento de gran magnitud fundacional de la República producto de la firma del acuerdo de la Habana que el dos de octubre le da a Colombia la alternativa de cerrar un capítulo de la Constitución Política de 1991 que invitaba a la consolidación de la paz con los demás grupos armados ilegales que se quedó abierto desde los artículos transitorios.

La nueva cultura política que inspiró la Constitución de 1991 buscaba que la ciudadanía fuera activa, que cumpliera deberes y ejerciera derechos siendo protagonista de las decisiones políticas que no se deberían dejar en manos de unos pocos líderes para que representaran la institucionalidad que requiere el nuevo país que pueden construir las nuevas generaciones en Colombia manteniendo el espíritu progresista de la Constitución Nacional de1991.

Acudiendo a la memoria y a la pedagogía enfocada en los jóvenes que en la ESAP se forman como nuevos administradores públicos y a la comunidad Esapista en general, Carrillo les recalcó que es muy importante el proceso que está viviendo esta generación que tiene enfrente como las anteriores, una oportunidad histórica.

Concluyó Carrillo Flórez, que la constituyente dejó una carta magna hecha entre todos y para todos, fueron 150 días en que se vivió un consenso con la presencia de una generación convencida de construir una nueva cultura política para sobreponerse a las crisis que se deben superar en Colombia.

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