Barranquilla, 15 de febrero de 2023. Recorrer los pasillos y las aulas de clase de la Escuela Superior de Administración Pública -ESAP- es encontrar un sinnúmero de historias de superación de estudiantes que ingresaron con un sueño aún lejano de cumplir, pero que terminaron materializando con el paso de los semestres.
Tal es el caso de Eva de la Candelaria Maldonado Comelín, mujer que inicialmente se visionó trabajando en la Policía Nacional, sueño que vio truncado porque su madre temía que viajara a Medellín o a Bogotá por la tensa situación de seguridad que vivía en el país en la década de 1990.
Con la desmotivación natural, Eva continuó su camino académico, cursando estudios semejantes a su gusto hasta que conoció la ESAP a través de una oportunidad laboral en noviembre de 2011, ocupando el cargo de secretaria de Dirección.
Eva fue demostrando sus destrezas laborales hasta el punto que convenció al director territorial de la época de que tenía las condiciones para liderar el proceso de gestión documental.
“En ese momento los lideres eran profesionales, pero el director de ese entonces me dijo que yo podía y así fue”, recordó Eva de la Candelaria, mientras una sonrisa se dibujaba en su rosto, quizás recordando aquellas victorias en su carrera laboral.
Con la responsabilidad de adelantar oportunamente este proceso, Eva decidió profesionalizarse en el campo de la Administración Pública Territorial, cursando y aprobando el pregrado y convirtiéndose en profesional en 2017. Posteriormente decidió especializarse en Gestión Pública, obteniendo también su título académico.
“Yo venía del sector privado, desconocía mucho del público. Esa fue mi principal motivación para estudiar”, manifestó Eva.
Esta mujer ya cumple 12 años en la ESAP, y fruto de su entrega profesional recientemente fue ascendida al grado de profesional universitaria.
“A la ESAP le debo muchísimo. Mi crecimiento como persona, como profesional. Al llegar a la ESAP me apropié de mis labores y comenzó mi historia de superación. Hubo mucha gente que creyó en mí, pude salir adelante y demostré que sí se puede. Siento mucho amor por la ESAP, aquí me han pasado muchas cosas buenas y soy agradecida por eso. Aspiro que este testimonio también sea motivo de ánimo para que personas de cualquier edad se animen a vincularse a la institución como estudiantes”, aseveró Eva.
Esta barranquillera, juniorista y currambera, como ella misma se describe, tiene claro cuál es su próxima meta: seguir capacitándose para poner sus conocimientos en pos del desarrollo de la ESAP y de Colombia.





