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A propósito del encuentro Petro-Trump:En la ESAP, expertos hablan sobre gobernabilidad en el actual contexto internacional

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«¿Qué alternativas tienen las administraciones públicas del sur global en los actuales escenarios de neocolonialismo?» Alrededor de esta pregunta, planteada por Jenny Elisa López Rodríguez, docente de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), gravitaron ulteriormente las intervenciones de destacadas figuras de la academia y del servicio público en el panel ‘Gobernabilidad en disputa: intereses, narrativas y poder en las relaciones Colombia-Estados Unidos-Venezuela’, convocado por la ESAP en la mañana del martes 27 de enero, en el auditorio Camilo Torres de la sede central, en el curso de las actividades de inducción y bienvenida a los nuevos estudiantes del alma máter del Estado colombiano, «un excelente abrebocas de lo que significa estudiar administración o economía pública», al decir del profesor Jorge Iván Bula Escobar, director nacional de la ESAP, quien instaló y cerró el panel: «ser servidores y servidoras del Estado colombiano tendrá que llevarlos, tarde o temprano, a abocar este tipo de discusiones, bien en los territorios, en el orden nacional o en el servicio exterior», auguró Bula Escobar.

Como es de conocimiento público, la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, no bien empezado el 2026, y los hechos subsecuentes ―incluida la invitación del gobierno de los Estados Unidos al presidente de Colombia a conversar en Washington―, motivaron a numerosos gobiernos del mundo desarrollado y en desarrollo a replantear sus posiciones en el concierto internacional; y a la academia, a revisar los conceptos fundamentales de los análisis sobre el orden geopolítico global, empezando por el principio de soberanía nacional, base tanto de la comprensión como del ejercicio de las relaciones multilaterales, de la institucionalidad internacional y del marco de acción para la administración pública nacional, temas consustanciales a la misión formativa, investigativa y asesora de la ESAP y de su Escuela de Alto Gobierno.

Si bien hubo acuerdo en que las políticas públicas no se producen en el vacío, sino en escenarios atravesados por disputas de poder que afectan la estabilidad institucional y la legitimidad democrática, también hubo visiones divergentes sobre el panorama venidero para la administración pública: para Elsy Luz Barrera, doctora en estudios políticos, posdoctorada en ciencias sociales e interculturalidad y profesora de la ESAP, sobre América Latina, «hoy en disputa por otros actores del orden internacional, por su riqueza natural, por su actividad humana y su diversidad», el control de los Estados Unidos ha vuelto intensificado después de algunas décadas de un relativo abandono: «Estados Unidos no se permite que en la región ―su “patio trasero”, como suele decírsele― surjan otras apuestas políticas distintas a las proyectadas por sus propios gobiernos», señaló la académica, todo enmarcado en una crisis estructural del capitalismo global y en medio de un sistema interamericano debilitado y en recomposición.

Aun así, para Germán Umaña Mendoza, ingeniero industrial, magíster en economía y ex ministro de Comercio, Industria y Turismo, «la ausencia de reglas de juego sobre la estructura financiera y comercial internacional nos está dando todas las posibilidades de aplicar políticas públicas al margen de una cantidad de acuerdos internacionales estúpidos que hemos firmado, como los tratados de libre comercio (TLC) o los de protección de inversión», vislumbró, después de explicar que el proteccionismo del actual gobierno de los Estados Unidos ―contrario al neoliberalismo que equivocadamente se le atribuye― ha apartado a ese país de todas las regulaciones vigentes hasta hace poco, lo cual deja a los demás el camino despejado: «Es increíble el grado de libertad que hemos recuperado para hacer política económica, estamos en un momento ideal, por ejemplo, para plantear nueva política energética, además, con las ventajas que tenemos».

Para ofrecer una visión más amplia del problema, Carlos Alberto Patiño Villa, doctor en filosofía, profesor de la Universidad de Nacional de Colombia e investigador, entre otros temas, sobre los conflictos internacionales contemporáneos, advierte que la coyuntura actual es la transición «de un orden internacional basado en normas a un orden basado en el derecho de los estados, algo muy distinto», es decir, un nuevo reparto en el que prima la capacidad expansionista de los países más poderosos, como, sobre Ucrania, Rusia, cuyas pretensiones han sido respaldadas por China, Norcorea e Irán: «Desde 1945 [fin de la Segunda Guerra Mundial] Estados Unidos había construido su preponderancia global con base en un sistema de instituciones multilaterales de gran alcance [empezando por la ONU]; pero su actual gobierno ha cambiado de posición: a principios de diciembre, se retiró de 65 organizaciones internacionales, luego vino el operativo militar en Venezuela, el 3 de enero, luego el pulso por Groenlandia y, después, la creación de la Junta Internacional de Paz», todo lo cual ya materializa una política exterior estadounidense mucho más intervencionista.

En acuerdo y como complemento a lo antedicho, Umaña Mendoza señala que, en la visita del presidente Petro a la Casa Blanca, están en juego tres aspectos: «tal vez el más importante, el control de la frontera, posiblemente con bombardeos conjuntos entre los ejércitos colombiano, venezolano y estadounidense [para combatir los grupos ilegales que operan especialmente en el Catatumbo], lo que abre preguntas sobre los derechos humanos de la población civil, cuáles serán los acuerdos a los que se llegará; segundo, el tema de las migraciones; y tercero, en materia económica, la exigencia a Colombia de que renuncie a toda posibilidad de aplicar reglas de juego multilaterales comerciales y económicas [orientadas a contrarrestar las posiciones dominantes de mercado, para que] renuncie también a la persecución de la inversión en sectores fundamentales para la transición que estamos impulsando, como en el de la salud y en el agropecuario», temas sobre los que ya hay previos memorandos confidenciales del Departamento del Comercio de los Estados Unidos, reveló Umaña Mendoza.

De acuerdo con otro de los panelistas, Mauricio Jaramillo Jassir, doctor en ciencias políticas y vicecanciller de Asuntos Multilaterales, no hay tal crisis de la institucionalidad internacional: «No creo que haya un nuevo equilibrio ―declaró―; venimos de los noventa, cuando imperaba la unipolaridad, ahora estamos en la multipolaridad, más o menos desde el 2000. Y tanto la invasión rusa a Ucrania, obviamente ilegal, como la de los Estados Unidos en Venezuela demuestran el fracaso del injerencismo en todas las regiones del mundo», lo que, en últimas, concluyó el alto funcionario, demuestra la necesidad de preservar la legislación internacional para el mantenimiento del consenso multilateral en lugar del uso unidireccional de la fuerza.  En este orden de ideas, el sistema de las Naciones Unidas no es el causante de la actual crisis internacional, sino que sirve para reivindicar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, en oposición al resurgimiento de nacionalismos y demás desbordes del poder.

Los impactos para Colombia dependerán, a la postre, de los acuerdos resultantes del diálogo binacional que ahora se abre con la visita del presidente Gustavo Petro a la Casa Blanca y, por supuesto, de las orientaciones que adopte gobierno que empiece el 7 de agosto de este 2026.

Boletín 1, Bogotá, 27 de enero de 2026
Escuela de Alto Gobierno

Redactó: Laura Montes Guzmán

Editó: Juan Guillermo Arias Marín