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Cuando la historia entra al salón: una Cátedra de Paz en el sur de Bogotá

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Entre calles empinadas, barrios golpeados por la violencia y aulas llenas de jóvenes curiosos, nació una iniciativa del semillero de investigación Memoria y Subalternidad: una Cátedra de Paz para repensar la historia desde las voces que casi nunca aparecen en los libros.

El semillero se propone fortalecer la reflexión sobre la paz y la memoria histórica en lugares donde los jóvenes conviven, día a día, con la violencia. Foto: María Camila Cosma García / ESAP.

Por Laura Cristina Barrios Malambo, Johan David Fonseca Rodríguez y Laura Camila Martínez Garzón
Integrantes del semillero de investigación Memoria y Subalternidad de la ESAP, sede central.

El conflicto armado en Colombia ha durado más de 60 años. Y aunque oficialmente terminó en 2016 con la firma del acuerdo de paz, nos conmueve ver cómo se ha perpetuado y arraigado en nuestra cultura y formas de vida. Creemos que una manera de comprender que el conflicto no es un estilo de vida, sino una situación de la que podemos aprender es mediante la educación, una herramienta capaz de cambiar realidades y dar nuevas perspectivas.

Porque creemos en eso decidimos asumir la responsabilidad de dictar una Cátedra de Paz en los colegios del sur de Bogotá, en donde partimos de algunas preguntas fundamentales: ¿Cómo se ha escrito la historia? ¿Quién la escribió y para quién? ¿Qué papel pueden desempeñar los estudiantes? ¿Y cómo nos afecta esto a todos? Estas inquietudes fueron el punto de partida para diseñar la Cátedra, sacar adelante el proyecto y hacer la elección de los colegios.

Ver los contextos donde crecen muchos jóvenes de Bogotá nos confronta. Sus realidades, a menudo marcadas por la vulnerabilidad y la inseguridad, muestran cómo están atrapados por discursos y prejuicios que perpetúan desigualdades sociales, culturales y económicas. Entendiendo ese contexto, nuestra meta va más allá de enseñar temas específicos del conflicto; nuestro reto es lograr que esos jóvenes desarrollen un pensamiento crítico, que cuestionen los hechos históricos y lo establecido.

¿Cómo nace el proyecto?

Nuestro semillero Memoria y Subalternidad nació en agosto de 2024 con el objetivo de promover la Cátedra de Paz. A través de la Investigación Acción Participativa (IAP), buscamos consolidar una propuesta centrada en la construcción de memoria histórica desde perspectivas subalternas, es decir, contar la historia desde la mirada de aquellos a quien no se les ha escuchado su versión. Lo primero que hicimos fue una revisión de material bibliográfico que diera voz a los silenciados, esto nos permitió identificar una serie de temas a través de los cuales fuera posible ofrecer una visión alternativa de la historia.

Paralelamente, elegimos los hechos históricos asociados a la violencia que íbamos a analizar con los estudiantes; el más actual fue el estallido social del año 2021 y el más antiguo el Bogotazo de 1948; también incluimos temas como el acuerdo de paz; el Plan Colombia y los ‘falsos positivos’; la Constitución Política de 1991; Belisario Betancourt y los primeros acuerdos de paz, La UP y la toma del Palacio de Justicia; el ‘paro del 77’ y el Estatuto de seguridad; el Frente Nacional y la exclusión política; Gustavo Rojas Pinilla y la violencia política de Laureano Gómez.

¿Cómo nace la cátedra de paz en Colombia?

La cátedra surge con la Ley 1732 de 2014 y el Decreto 1038 de 2015 para fomentar la democracia, la convivencia y la paz desde las aulas. Sin embargo, identificamos debilidades en su implementación en las instituciones educativas, por ejemplo, en muchos colegios no es una materia aparte, sino que los temas los despliegan en diferentes asignaturas y el tema pierde importancia.

Por eso, nos propusimos desarrollar espacios para la reflexión y la memoria histórica en cuatro instituciones educativas del sur de Bogotá —José María Vargas Vila, El Tesoro de la Cumbre, Almirante Padilla y Nuevo Chile— con estudiantes de noveno y décimo grado (35 por curso en promedio).

La experiencia en las aulas, un viaje emocionante y lleno de aprendizaje

Al llegar a los colegios, evidenciamos que la Cátedra tenía poca acogida. Muchos estudiantes la percibían como una materia de “relleno e irrelevante”, pues notamos una actitud de desinterés hacia la historia de Colombia, el conflicto. ¿Qué nos podemos inventar para hacerles notar que esto sí tiene que ver con ellos?

Clase tras clase, los semilleristas aprendieron que el interés de los jóvenes se despierta con las actividades dinámicas como estaciones con pistas, juegos y dulces. Foto: Cortesía semillero Memoria y Subalternidad

Inicialmente, llegamos con grandes expectativas sobre cómo sería la recepción de las clases por los estudiantes de noveno y décimo grado. Para iniciar, optamos por abordar los temas desde los más recientes hacia los más antiguos, comenzando con el estallido social de 2021. Aunque esperábamos que este suceso reciente generara mayor identificación, encontramos que en varios colegios los estudiantes desconocían los hechos o apenas los recordaban.

Haciendo una retrospectiva de nuestra experiencia, hubo varias cosas que nos llamaron la atención. Por ejemplo, que una de las temáticas con más reconocimiento fue los ‘falsos positivos’ (ejecuciones de civiles por parte de integrantes del Ejército Nacional, ocurridas entre 2002 y 2008), especialmente en los colegios de Ciudad Bolívar, pues varias de las víctimas eran de esta localidad. Además, observamos que muchos jóvenes no identifican la violencia cotidiana de sus barrios como parte del conflicto armado, lo que nos lleva a pensar que existe un proceso de normalización.

También detectamos un conocimiento muy limitado sobre los eventos clave del conflicto, los actores que los protagonizaron y las fechas en las que ocurrieron. ¿Es posible que el sistema educativo deba replantear sus estrategias para enseñar historia en Colombia?

Cada clase que preparamos implicó un reto y muchos aprendizajes, no solo para ellos, ¡en especial para nosotros! En cuanto a los retos, ha sido un verdadero desafío explicar la historia de una manera amena, entendible y, sobre todo, introspectiva. Y en cuanto a las enseñanzas, de los estudiantes hemos aprendido otras formas de pensar y entender a nuestro país, su particular manera de ver e interpretar el mundo.

Esperamos poder continuar con este proyecto lleno de enseñanzas donde ellos tengan un mayor interés por su historia, buscando la paz, la no repetición y el aprendizaje constante, logrando una mayor conexión con su contexto social.

Edición: Paula Andrea Grisales Naranjo 
Corrección de estilo: Paola Medellín Aranguren