Investigación formativa, investigación avanzada sobre la gestión en los municipios, investigación para la innovación tecnológica en la administración pública, sobre la participación, la inclusión, la equidad de género y para la prevención de desastres, entre otras modalidades, fines y temas, quedaron incluidas en el inventario provisional que la Dirección Territorial Antioquia de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) expuso en su Encuentro Regional de Investigación en la sede administrativa de Medellín, un espacio abierto por la Subdirección Nacional de Investigaciones (SNI) de la Escuela, entre el jueves 26 y el viernes 27 de febrero, donde, además, esta dependencia convocante socializó el borrador del reglamento de investigaciones para incorporar en él las visiones de los investigadores aprendices y consumados del servicio público de la región.
Durante febrero, sesionaron los encuentros correspondientes a las territoriales Chocó (en Quibdó); Meta, Guaviare, Guainía, Vichada Vaupés y Amazonas (en Villavicencio) y Nariño y Alto Putumayo (en Pasto), previos a esta cuarta reunión, en Medellín, donde se recapituló el recorrido que empezó en 2020, cuando, en medio de la pandemia, la Territorial empezaba a conformar sus núcleos científicos, hoy convertidos en dinámicos grupos de investigación: el Laboratorio de Gestión e Innovación Tecnológica en Administración Pública (LabGITAP) y el denominado Capacidad Institucional, Desarrollo Territorial y Participación Social (Cidetpas), categorizados en el nivel C por Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación (Minciencias). «Tuvimos que sentarnos a producir inicialmente para obtener un aval interno», recordó Diego Armando Jurado Zambrano, docente e investigador, en su retrospectiva al 2021, cuando, según relata, no existía nada, para hoy consolidar una base sólida de más de 117 productos que demuestran la madurez alcanzada por la comunidad académica esapista en la región.
En el balance, Delio Alexander Balcázar Camacho, líder del grupo Cidetpas, incluyó proyectos de alto impacto social, como la evaluación de riesgos ante desastres naturales y el liderazgo de mujeres en condiciones vulnerables. Por su parte, Juan de Jesús Sandoval, profesor de planta y líder de LabGITAP, enfatizó en la importancia de que la comunidad reconozca que en la ESAP «tenemos profesores que no solamente se dedican a la docencia, sino a la investigación como un pilar que pesa en el reconocimiento institucional». Sandoval también propuso que los grupos sean premiados según cada categoría que vayan alcanzando, para fortalecer la investigación formativa desde los territorios.
El debate académico también abordó la necesidad de mejorar la transferencia del conocimiento hacia el sector externo. El docente José Miguel Mayorga González señaló que la investigación debe trascender el aula y convertirse en «experticia para consultorías o capacitaciones» que impacten directamente la gestión pública. En sintonía, Jurado Zambrano sugirió la creación de un área de transferencia en la Subdirección de Investigaciones, no necesariamente robusta en personal pero sí en tecnología, para conectar la investigación con la capacitación al gobierno y para la proyección social.
Por otro lado, Lyda Marcela Herrera Camargo, docente e investigadora, resaltó el impacto de la investigación formativa como un puente entre la academia y la realidad de los municipios antioqueños. Herrera Camargo ha liderado procesos significativos a través de los semilleros ETAP (Explorando Territorios desde la Administración Pública), reconocido institucionalmente en 2023, y otro semillero centrado en el quehacer local frente a los derechos humanos, espacios formativos a los que ha vinculado estudiantes de diversos centros territoriales de administración pública (cetap), como los de Ituango, Ciudad Bolívar, San Carlos y Medellín. Según explicó la investigadora y formadora de investigadores, estas iniciativas permiten que los estudiantes adelanten sus indagaciones sobre políticas públicas con enfoque de derechos en sus lugares de residencia y articular sus resultados con la labor del Observatorio de Desarrollo Regional, Local y Derechos Humanos para fortalecer la producción científica con pertinencia territorial desde la base estudiantil.
Por cierto, la voz de los noveles investigadores la encarnó Ignacio Arango Arango, estudiante de sexto semestre en el Cetap Medellín, quien constructivamente cuestionó las garantías y el «portafolio de incentivos reales» para los jóvenes investigadores e instó a la institución a superar las rigideces de la planeación para que los créditos y el reconocimiento se traduzcan en beneficios tangibles. Ante su propuesta, la SNI reafirmó su compromiso de seguir construyendo un sistema de investigación inclusivo que, a partir del segundo semestre de 2026, cuente con reglamentaciones claras que fomenten la vocación científica desde los primeros semestres.
De allí que Johanna Hernández Moreno, subdirectora nacional de Investigaciones, destacó que la formulación del nuevo reglamento emergerá de escuchar a los territorios para crear «estímulos alternativos que superan lo presupuestal», como estancias investigativas fuera del país o el certificado de experiencia para docentes de cátedra. Asimismo, presentó la estrategia “ESAPiencia”, diseñada para que las conclusiones de los proyectos se difundan y se aprovechen socialmente, independientemente de su publicación en revistas indexadas, y asegurar la utilidad del conocimiento más allá de los circuitos académicos. Al respecto y como conclusión, Carolina Arango Salazar, directora territorial en Antioquia, manifestó su complacencia por estos logros y subrayó que la categorización de los grupos es vital «no solo para cumplir metas estratégicas, sino para fortalecer todos los procesos formativos» de la Territorial.
Boletín 1 – Medellín, viernes 27 de febrero de 2026
Dirección Territorial Antioquia
Redactó: Juan Felipe Restrepo Pérez
Editó: Juan Guillermo Arias Marín


