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Grupo Desarrollo Territorial: investigación que conecta Bogotá y las regiones

¿Cómo se investiga el desarrollo territorial cuando llegar al campo depende de la marea, de una lancha que sale en la madrugada o de que la vía no esté cerrada? El grupo de investigación Desarrollo Territorial de la ESAP ha aprendido a hacer ciencia en medio de las realidades más desafiantes del país.

Ronald Alejandro Macuacé Otero, doctor en urbanismo, líder del grupo Desarrollo Territorial de la ESAP en Cauca. Foto: ESAP

Por Yilber Efrén Velasco Diaz*  
Comunicaciones ESAP, Dirección Territorial Cauca.

El grupo de investigación Desarrollo Territorial de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), territorial Cauca, nació en 2003 como resultado del diálogo entre el profesor Mauricio Betancur y sus estudiantes. Con el tiempo pasó de ejercicios investigativos impulsados por semilleros a convocatorias nacionales de investigación que abrieron la puerta a docentes de distintas sedes. Hoy, el colectivo está reconocido en la categoría C del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias).

Cuando Betancur se jubiló, el liderazgo pasó a Ronald Alejandro Macuacé Otero, doctor en urbanismo, magíster en estudios interdisciplinarios del desarrollo, especialista en gerencia de proyectos y economista, docente de carrera de la ESAP en la Territorial Cauca. Macuacé también es vicepresidente de ACIUR y miembro de la Red Internacional de Investigadores sobre Problemas Socio-Urbanos, Regionales y Ambientales.

Un grupo nacional, con acento regional

Desde 2012, la dinámica de investigación se expandió, recuerda el profesor Macuacé, pues las convocatorias exigían equipos con docentes de varias sedes. Así, el grupo fue vinculando investigadores de las sedes en Norte de Santander y Arauca; Nariño y Alto Putumayo; Boyacá y Casanare; Bogotá y Cauca.

La participación estudiantil, por su parte, ha cambiado con el tiempo. En el proyecto 2020–2022 se vincularon diez estudiantes y tres egresados, algunos de ellos integrantes de consejos comunitarios. Según el docente, esa cercanía con el territorio no solo facilitó el acceso a las comunidades, sino que también permitió replicar metodologías en procesos locales. En posgrado, el impacto fue mayor al previsto: de los tres trabajos de grado esperados, se entregaron diecisiete.

El profesor Macuacé explica que el grupo trabaja en tres líneas de investigación que reflejan la diversidad territorial: Arte, cultura y territorio; Planeación territorial y Territorio y medio ambiente. Todas convergen en la planeación y la gestión del territorio, aunque cada sede aporta sus particularidades, dice. Actualmente, avanzan en un proceso que busca menos rigidez disciplinar y más cruces entre temas, en sintonía con las demandas de los problemas reales.

Campo, mareas y metodología

El profesor subraya una anécdota que resume el tipo de desafíos que enfrenta el colectivo. En 2021 – 2022, desarrollaron un proyecto para valorar los planes de etnodesarrollo de comunidades negras en la costa pacífica, el norte del Cauca y el Valle del Patía. El trabajo exigió visitar consejos comunitarios y superar un trayecto lleno de obstáculos:  vuelos hasta Guapi, trasbordos en lancha hacia Timbiquí, esperas marcadas por la marea e incluso desvíos por razones de seguridad.

En ese contexto, afirma Macuacé, el semillero fue clave: estudiantes y egresados vinculados a los territorios facilitaron el acceso y aportaron lectura del contexto. El aprendizaje no se limitó a lo académico, destaca, también fue administrativo. Coordinar transportes, soportes y legalizaciones en zonas fluviales puso a prueba cualquier cronograma. Y, aun así, la investigación avanzó.

Hallazgos que aterrizan decisiones

Entre los resultados que Macuacé destaca están los modelos de gestión territorial comparados con experiencias internacionales y ajustados a particularidades locales. Ese contraste permitió identificar condiciones habilitantes y obstáculos para el desarrollo en distintas regiones, y dejó una lección transversal: la incidencia es mayor cuando se articulan actores (comunidades, academia, instituciones) y cuando el fortalecimiento de capacidades es concreto y aplicable.

“Muchas veces pensamos en grandes transformaciones”, explica el profesor, “pero lo que resulta eficaz son cambios pequeños, replicables, que responden a las realidades del territorio”. Por eso el grupo enfatiza en investigación aplicada, con resultados prácticos.

Agenda en marcha

Este año el grupo presentó tres proyectos a la convocatoria vigente y aguarda su evaluación. En paralelo, afina una agenda de publicaciones en revistas científicas nacionales e internacionales.

Más allá de la producción, hay un propósito común: socializar lo que se hace. Como señala Macuacé, muchas veces se investiga, pero no se cuenta; de ahí la importancia de abrir espacios para que la comunidad esapista conozca los avances.

Investigar es transformar (paso a paso)

Después de más de dos décadas, el grupo de investigación Desarrollo Territorial mantiene la misma convicción con la que empezó: investigar con y desde los territorios. No siempre será sencillo —a veces la marea retrasa la lancha—, pero cada salida de campo, cada ajuste metodológico y cada estudiante vinculado acercan la investigación a lo que debe ser: una herramienta para decidir mejor y transformar de manera sostenible.

Escuche aquí la entrevista completa:


*Comunicador social y periodista, con más de 10 años de experiencia liderando estrategias de comunicación organizacional, política y comunitaria. Con un enfoque crítico y participativo impulsa el desarrollo humano y cultural mediante estrategias que integran diversos lenguajes y medios para narrar historias de manera efectiva y visualmente atractiva. 


Edición: Paola Medellín Aranguren