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La academia como herramienta clave en la construcción de paz

Publicado en: Meta noticias 0

Hablar de paz en Colombia es hablar de resiliencia, esa que —aún en medio del conflicto armado— hace que sea posible construir espacios donde la esperanza es más grande que la violencia y la desigualdad. Hablar de paz en Colombia es entender cómo aprender a vivir entre las diferencias, cómo sanar heridas que siguen sin cicatrizar y convivir con quienes las causaron.

Hablar de paz es hablar de personas como Francisco Gamboa Hurtado, un hombre de ascendencia afro y excombatiente de las Farc que le apostó al proceso de paz en 2016. Actualmente, hace parte de los firmantes que permanecen en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación en Charras, en el departamento del Guaviare, una zona que se mantiene en conflicto, pero que, con personas como él, no renuncia a la paz.

Francisco cursa noveno semestre de Administración Pública Territorial (APT) en la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP). Hace parte del Consejo Departamental de Paz y del Comité de Reincorporación, ambos en el Guaviare.

Con su formación académica y liderazgo, pero sobre todo con la firme decisión de escribir una nueva historia, Francisco ha logrado ocupar espacios importantes en la construcción de paz y liderar, desde su comunidad, proyectos que muestran que es posible erradicar la violencia en Colombia.

Para Francisco, la academia juega un papel fundamental en la construcción colectiva de una memoria histórica que permita a niños y jóvenes, a partir de la investigación académica, conocer la verdad contada desde todos los actores.

«Hay que arrebatarle la juventud a la violencia», sentenció. «La violencia no puede seguir llevándose a los jóvenes de este país, ellos están para que estudien, para que se formen, para que creen conocimiento, para que tengan irreverencia creadora».

Hablar de paz en Colombia es reconocer a las víctimas, esas que llenas de resiliencia no se detienen en la búsqueda de paz, justicia y reparación. Este es el caso de Tulia Rosa quien, a pesar del asesinato de su padre y su hermano en 2005 en el Vaupés, logró seguir adelante y formarse para ayudar a otras personas que también han sufrido de cerca el conflicto armado.

Para Tulia, estudiante de APT en Puerto Rico, al sur del Meta, la construcción de memoria a partir de la participación de víctimas en escenarios sociales y académicos es importante para lograr que la paz realmente llegue a los territorios marcados por la violencia.

En sus palabras, la academia brinda la formación profesional que la mayoría de las víctimas no tiene y que las hace aún más vulnerables a la violencia y la desigualdad.

«Hemos estado en el campo, dedicados a nuestras familias, pero lamentablemente el conflicto armado nos ha sacado de nuestros territorios, de nuestras tierras. Estando en otro espacio que no es el nuestro, la formación profesional nos ayuda a salir adelante con nuestras familias», explicó.

Francisco y Tulia hacen parte de las víctimas y firmantes de paz que han apostado a cambiar sus realidades y las de sus territorios a través de la formación académica de la ESAP. Sus experiencias fueron compartidas en la Cátedra Esapista Nacional de Paz, un espacio creado para docentes, estudiantes e invitados especiales, donde el tejido social y la reconciliación son los protagonistas.

Boletín No. 006 – Villavicencio, miércoles 28 de mayo de 2025
Dirección Territorial Meta, Guaviare, Guainía, Vichada, Vaupés y Amazonas

Redactó: Tarhen Fernanda Álvarez Peña

Revisó y aprobó: Paola Medellín Aranguren