Mediante el proyecto de investigación denominado «Modelos de gestión departamental y municipal para el fomento y la reactivación de las economías territoriales en Colombia», un grupo docente de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) se propuso identificar alternativas para mejorar, desde la gestión pública, la vida económica de los territorios y de sus habitantes.
La propuesta consiste en reconocer, en la administración pública, experiencias exitosas por su puesta en marcha de acciones concretas para dinamizar la economía de los municipios, entidades territoriales neurálgicas en la búsqueda del bienestar de las poblaciones. Centra su atención en seis casos sobresalientes, objeto de estudio, cuyas experiencias otras administraciones publicas locales podrían reproducir y, así, extenderlas al resto del país, si resultaran pertinentes y convenientes.
El caso de éxito de la Agencia de Comercialización e Innovación para el Desarrollo de Cundinamarca es uno de esos ejemplos destacados de excelencia administrativa pública en Colombia. Para el sector agrícola, en beneficio de los pequeños y medianos productores, esta dependencia ha implementado estrategias efectivas para promover el mercadeo y la innovación, prácticas que podrían replicarse en otros municipios con vocación agropecuaria.
Otro ejemplo de experiencia exitosa es Galapa, Atlántico, donde la gestión pública aprovechó la cercanía del municipio a las zonas portuarias del Caribe colombiano para atraer la instalación de industrias. Con decisiones sobre nuevos usos del suelo, rebajas de impuestos, mejora en el recaudo tributario e impulso a la educación superior, entre otras, lograron mejoras significativas para el territorio: crearon nuevos puestos de trabajo, financiaron la formación de profesionales, abrieron colegios, hospitales, parques y espacios de esparcimiento para la comunidad.
Otra experiencia es la de Nobsa, Boyacá, donde se establecieron empresas culturales basadas en el manejo de la madera, los tejidos de lana, la forja de campanas, el manejo de la caliza y el acero, actividades en las cuales los lugareños ostentan destrezas heredadas de sus antepasados. La educación, la financiación y la comercialización conformaron la triada para el desarrollo y fomento de estas unidades de negocio de la región.
Otro ejemplo destacado de desarrollo municipal es Repelón, en el departamento del Atlántico. Allí, con la rehabilitación del acceso al agua para los habitantes, se fortaleció el sector agrícola y, por esta vía, se incentivó la economía. La colaboración entre el municipio, la Gobernación, entidades del nivel nacional, organizaciones sociales y el sector privado propició estrategias de apalancamiento y crédito a favor de los pequeños y medianos campesinos.
El turismo de aventura capitalizó las singulares condiciones topográficas del municipio de San Gil, en Santander, para ofrecer experiencias memorables. Hoy son dieciocho municipios de la provincia de Guanentá los que están en red para ofrecer al mundo una variedad de actividades alternativas de turismo ecológico extremo. La experiencia de San Gil representa una oportunidad para analizar el modelo de gestión pública a través de la articulación de actores locales, con claridad en las líneas de acción y el aprovechamiento de las riquezas patrimoniales materiales e inmateriales.
El profesor Eimer Alexis Barajas, responsable de la caracterización del caso San Gil, asegura que estas experiencias revelan, para los gobiernos locales, la importancia de gestionar y aprovechar las oportunidades estratégicas de sus territorios. Destaca además el papel fundamental e indelegable del sector público local de impulsar iniciativas a favor de los sectores campesinos y populares.
Tal como se constató también en Santander de Quilichao, Cauca, donde se conformó un territorio de innovación panelera mediante el montaje y puesta en funcionamiento de una planta de licores artesanales. Se entabló una alianza local-nacional y público-privada para sacar el mejor partido de la amplia producción municipal de panela. El aporte de la Federación de Paneleros, el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, las acciones de la Alcaldía y de las organizaciones campesinas e indígenas hicieron posible este novedoso modelo que hoy muestra resultados tangibles.
El profesor Jesús Molina, director de la investigación, subraya que a través de estas experiencias se evidencia la viabilidad de la transformación económica de los territorios. Hace un llamado a los gobernantes, funcionarios y asesores de la administración pública para que aprovechen estas experiencias y las apliquen como metodología de trabajo en el fortalecimiento de la gestión pública, eso sí, desde el reconocimiento de su propio contexto.
Consulte los casos en el Micrositio de la Subdirección de Investigaciones:
https://www.esap.edu.co/esap/organigrama/subdireccion-nacional-de-investigaciones/.
Elaboró. Yolanda Gaitán
Editor: Juan Guillermo Arias


