«El eco viaja desde los claustros de mi alma mater, donde el amor por lo público se tatuó en mi espíritu como una vocación indeleble», declara Lyda Marcela Herrera Camargo, en alusión a la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), donde estudió, se tituló y hoy es profesora, en la sede territorial de Antioquia: «Hoy, esa misma pasión vibra en las aulas donde comparto la aventura del conocimiento con mis estudiantes, futuros artífices del devenir colectivo». Así lo vive y lo expresa esta administradora por formación, educadora por vocación e investigadora por afición.
Esta pasión, cultivada en la ESAP, la transmite hoy con fervor en su rol como docente e investigadora. Uno de sus ejercicios pedagógicos memorables fue un foro que congregó a estudiantes de diversos semestres, quienes asumieron la organización y la presentación de sus ideas en un diálogo enriquecedor entre los conocimientos de estudiantes de primeros semestres y los de quienes van más avanzados de su carrera. Este evento ilustró una metodología de aprendizaje activo y colaborativo que ella busca promover en sus estudiantes.
Su trayectoria académica en la ESAP, desde su titulación en Ciencias Políticas y Administrativas hasta sus estudios de posgrado y su actual avance en un programa de doctorado en Políticas Públicas, ha sido un camino constante de crecimiento y un firme compromiso con la transformación social. La investigación siempre ha ejercido una fuerte atracción sobre ella, y ha tenido la oportunidad de experimentar todas sus etapas dentro de la institución, desde la iniciación en la investigación formativa hasta el liderazgo de proyectos complejos. Cada paso en este recorrido ha fortalecido su convicción de que el conocimiento constituye el motor esencial del cambio.
Desde 2011 se formalizó su iniciación y dedicación a la docencia, actividad que la ha llevado a diversas regiones de Colombia antes de establecerse en la acogedora Antioquia, en 2020. La enseñanza se ha revelado como un intercambio enriquecedor, donde las vivencias y el esfuerzo de sus estudiantes le han mostrado la verdadera dimensión de lo público. Las historias de superación y la profunda dedicación de sus alumnos son una fuente constante de inspiración para su trabajo, tanto en la docencia como en la investigación.
El impacto de su labor trasciende la transmisión de contenidos académicos en un aula. Laura Marcela Montoya Velásquez, una de sus estudiantes, testimonia cómo su asignatura de ‘Fundamentos en ciencias sociales’ la introdujo al fascinante mundo de la investigación: «La profesora Lyda se destaca por su habilidad para inculcar valores fundamentales como la curiosidad, la paciencia y el respeto», dice, y, además, le reconoce nuevas virtudes: «su dulzura al explicar conceptos, su genuina capacidad de escucha y su dedicación incondicional». Así describe Montoya, estudiante de sexto semestre de la territorial Antioquia, quien, además, agradece su confianza en los estudiantes y su orientación para superar los temores, como una mentora que trasciende la figura del docente tradicional.
Fuera del ámbito profesional, Lyda Marcela encuentra equilibrio y renovación en sus lazos familiares, en la exploración de nuevos horizontes a través de los viajes y en la expresión liberadora del baile. Estas pasiones personales afianzan su compromiso con la vida y con su dedicación a lo público y desde una perspectiva más amplia que incorpora nuevas sensibilidades frente a su trabajo como educadora e investigadora.
En definitiva, su voz, moldeada por sus experiencias en la ESAP y enriquecida por las historias de sus estudiantes, continúa resonando en cada aula y en cada proyecto de investigación. Ella tiene la convicción de que compartir conocimientos e inculcar la pasión por lo público afinca los cimientos de un futuro más informado y justo para la sociedad.
Redactó: Juan Felipe Restrepo Pérez
Editó y aprobó: Juan Guillermo Arias Marín


