- María hace parte de los 24 estudiantes que participaron en la feria de emprendimiento organizada por Bienestar Universitario
- Mujer de la etnia Pijao, madre de tres hijos, ex integrante de las Farc que se acogió al Acuerdo de Paz
Bogotá, 6 de octubre de 2022. Los lentes le ayudan a pasar con gran precisión los hilos a través de los aros de colores o chaquiras que usa para tejer una manilla que le encargó una estudiante; le pidió que tuviera muchos colores y así, con gran detalle y dedicación la hace María Rojas Trujillo, una estudiante de Administración Pública Territorial que participó en la Feria de EmprendESAP que se realizó en la sede central de la Escuela Superior de Administración Pública ESAP en Bogotá.
María hace parte de los 24 estudiantes que participaron en la feria de emprendimiento organizada por la Dirección de Bienestar Universitario, que tiene como objetivo dar a conocer los trabajos con los que muchos de los jóvenes obtienen los recursos necesarios para su sostenimiento básico y continuar con su carrera de pregrado. Estudios que a partir de 2020 cuenta con el beneficio de cobertura del 100% del valor de la matrícula para estudiantes de pregrado.
El stand de María fue uno de los más visitados de la feria, los asistentes acudieron para llevar uno de los accesorios típicos de la comunidad Emberá Chami, a pesar que ella pertenece a la comunidad Pijao del (Tolima), lugar que tuvo que dejar hace más de dos años y trasladarse a una localidad del sur de Bogotá, luego de apostarle a la paz.
Con ese sueño llegó esta mujer Pijao de 39 años, madre de tres hijos, de sonrisa cálida y ojos profundamente negros, ojos que se humedecen al recordar la difícil situación familiar que la llevó a sus escasos 11 años a ingresar a la guerrilla de las Farc, como una forma de huir de una dura realidad que tuvo que afrontar, pero que hoy le permite ser la mujer que es, y la cual le da la autoridad suficiente para decirle a sus hijos que solo hay una forma de hacer las cosas en la vida, y es hacerlas bien, servir a la sociedad, sin causar daño a nadie, “yo les digo a mis hijos, uno viene a servir a la sociedad, no a ser una carga”.
Y con esa convicción inicia sus días a las 4:30 de la mañana, alista sus hijos para llevarlos al colegio, prepara el desayuno y luego regresa a casa a tejer joyas típicas de la comunidad que acogió y que hoy le permiten llevar el sustento a su hogar. “mi esposo me ayuda mucho con los niños en casa, pues tiene una discapacidad, mientras yo tejo. También hago empanadas, lo que se pueda, lo importante es llevar el sustento a mi casa. Después a estudiar desde mi celular, pues hace un año se quemó mi casa y con ella, el computador en el cual estudiaba. A veces me siento sin fuerzas, cansada, pero cuando miro a mi bebé de tres años, digo, no puedo, debo seguir adelante por ellos”.
Su motor son sus tres hijos, uno de seis años, otro de tres años y el mayor de ellos, José Cardoso, un joven de 17 años que la acompañó a la feria, y quien la ayuda a tejer y comunicarse con otras personas, pues domina mejor el español, mientras María, su madre, aún está en proceso de aprender mejor el castellano, por eso en muchas ocasiones con sus allegados prefiere hablar en su legua autóctona.
“Yo me siento orgulloso de mi mamá, es una berraca, ella con tres hijos y todas las responsabilidades que esto implica, estudia en la universidad, muchos solo estudiamos y se nos hace difícil, pero ella trasnocha todos los días para demostrarnos que ese es el camino. Mi mamá con su ejemplo, me ha enseñado que este es el camino correcto, el del estudio y el trabajo”, expresó José, al recalcar que va a seguir el ejemplo de su madre, pues piensa estudiar Administración Pública en la ESAP.
María lo observa con la sonrisa de una madre orgullosa que sabe que tanto esfuerzo ha valido la pena, “Yo le digo a mis hijos que todo es posible con disciplina, yo lo estoy logrando. Mi vida no ha sido fácil, ingresé cuando era muy niña a las Farc, he sufrido desmanes y rechazo. Llegué a Bogotá sola, con dos hijos y uno en mi vientre, y he logrado salir adelante. Todo el dolor guardado lo he sacado a flote para hacer el bien. Dolor que se ha convertido en mi fuerza”.
Así lo relata la hoy estudiante de Administración Pública Territorial, “estudiando en la ESAP he podido ver el mundo de otra forma, se abrieron ante mis ojos a una infinidad de oportunidades. Sé que lo puedo lograr, cada día lo intento, por eso en 10 años me veo como una empresaria, y estudiando administración pública estoy adquiriendo los conocimientos para hacerlo”.
Y es que con ese objetivo de empoderar a los estudiantes, de mostrarles alternativas para adquirir recursos para su sustento y contrarrestar la deserción escolar se creó la feria EmprendESAP que tiene su segunda versión en el 2022.
“Se presentaron 24 expositores, estudiantes en condición de vulnerabilidad social, que necesitan nuestro apoyo y a los cuales les brindamos el acompañamiento y apoyo necesario. Buscamos que nuestros estudiantes encuentren formas de obtener el mínimo vital y que no abandonen sus estudios por falta de ingresos para su sustento”, explico Lizeth Vásquez, trabajadora social de la Dirección de Bienestar Universitario de la Subdirección de Servicios Académicos.
Gracias a este apoyo, María mostró su emprendimiento y le demostró a sus hijos y a toda comunidad, que todas las personas pueden tener segundas oportunidades, que no importan las dificultades, que con esfuerzo todo es posible y por eso, hoy sabe que ser beneficiaria del Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y Farc, le dio una luz de esperanza para su vida y la de sus hijos.
Mientras recoge los productos que le quedaron de esta feria al final del día, dice entre su lengua nativa y el castellano “todo lo hago por mis hijos, para que no pasen las dificultades que yo pasé”.
Termina el día y ella sale de la sede de la ESAP en Bogotá con una sonrisa en su rostro y la satisfacción de las ventas logradas, sabe que esto será de gran ayuda para su familia, por eso las tres horas de recorrido que le espera abordo de varios buses no son un problema, llegará a su casa en la parte alta del sur de Bogotá con la fuerza de una guerrera de la vida y con el alma inmensa de una mujer que le aposto a la paz.
• Nombres cambiados por solicitud de la estudiante.


