El sur global no debe definirse por su distancia respecto del Norte, sino por su capacidad de plantear respuestas propias, contextualizadas y efectivas. Los retos urgentes consisten, pues, en superar la importación sumisa de modelos externos, convertir la reflexión en acción eficaz y traducir ese consenso en reformas institucionales concretas. Tales fueron, a trazos gruesos, las principales conclusiones del Congreso Internacional Respice Similia: Experiencias y Aprendizajes desde el Sur Global, consolidadas en las relatorías elaboradas por estudiantes de la Dirección Territorial Nariño y Alto Putumayo de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), en Pasto, donde se celebró el encuentro entre expertos de siete países con la ciudadanía, entre el martes 12 y el jueves 14 de mayo, organizado por la Oficina de Internacionalización de la institución anfitriona y la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile. Gobernar el sur no es lo mismo que gobernar en el norte y los países que comparten los mismos problemas tienen más para enseñarse entre sí de lo que han reconocido, fue a la vez la premisa y el corolario del evento.
A partir de esa coincidencia general, también hubo posiciones variopintas alrededor de diversos aspectos. Conferencistas y asistentes repasaron la historia de los modos de gobernar en el hemisferio, los modelos imperantes y en crisis, las incidencias de fenómenos como los conflictos internos o la corrupción, temas sobre los cuales hubo perspectivas polémicas. La conferencia inaugural, a cargo de la profesora Rumki Basu, directora del Centro para Política Pública y Gobernanza del Instituto de Ciencias Sociales, de la India, planteó una de las ideas más provocadoras del Congreso: «El Sur Global aún no tiene un paradigma consolidado de administración pública, lo que no es una debilidad sino una oportunidad». Basu recorrió desde las herencias coloniales hasta la infraestructura digital de la India con plataformas como Aadhaar y UPI, y argumentó que cualquier paradigma del Sur debe ser históricamente enraizado, centrado en el ciudadano y sostenible, con los derechos como propósito y el pluralismo institucional como método. A continuación, Óscar Oszlak, profesor de la Universidad Nacional de Río Negro, Argentina, complementó esa mirada al mostrar la naturaleza híbrida de las administraciones latinoamericanas, donde múltiples lógicas institucionales coexisten sin resolverse, reflejo de procesos históricos complejos que hacen innecesaria la estandarización de modelos importados.
Antes del cierre del primer día, la sala vivió uno de sus momentos más recordados con la conferencia de Liezel Lues, presidenta de la Asociación Internacional de Institutos y Escuelas de Administración (IASIA), quien participó conectada en línea desde Sudáfrica, para plantear que los ambientes que ella llama «VUCA» —volátiles, inciertos, complejos y ambiguos— no son solo una condición del mundo contemporáneo, sino que, en muchos casos, los propios líderes los están creando. Con el análisis de la trayectoria de Sudáfrica, desde Nelson Mandela hasta Cyril Ramaphosa, mostró cómo un mismo país puede pasar de la reconciliación y la construcción de Estado a la captura institucional y la corrupción sistémica, y volver a intentar reconstruirse. Para gobernar en ese contexto, argumentó Lues, se necesita liderazgo adaptativo, resiliencia institucional, gobernanza ética y la capacidad de esperar lo inesperado, una lección que resonó con fuerza en el auditorio pastuso. Enseguida, uno de los momentos más memorables del Congreso fue el panel sobre el impacto de las administraciones públicas del Sur Global en el desarrollo nacional, protagonizado por representantes diplomáticos de República Dominicana y Filipinas y de la Cancillería colombiana. Bajo la moderación de César Páez Urbina, director de la Oficina de Internacionalización de la ESAP, el panel abrió una conversación poco frecuente en los espacios académicos: el rol de la diplomacia del Sur como instrumento activo de desarrollo, y la necesidad de que los servicios exteriores de nuestros países sean mucho más que representaciones protocolarias. La sala fue testigo de un intercambio vivo y directo entre los embajadores Félix Aracena Vargas, de República Dominicana; y Adrian Bernie Candolada, de Filipinas, y el representante de Cancillería, Julián Andrés Gutiérrez Marín, sobre lo que significa hacer diplomacia siendo parte del Sur Global.
El segundo día trajo la voz de Tatiana Dias Silva, del Ministerio de Igualdad Racial de Brasil, quien presentó la experiencia de su país en la institucionalización del antirracismo como política de Estado. Dias Silva reveló que Brasil adoptó un décimo-octavo objetivo propio para el desarrollo sostenible (ODS), sobre igualdad étnico-racial, que suma a los 17 ODS oficiales de la Agenda 2030, pues una población afrodescendiente e indígena del 55 % hace de la igualdad racial no una aspiración sino una urgencia de gestión pública. Su intervención fue una de las más aplaudidas del Congreso. También destacó la teleconferencia de Claudia Souza Passador, presidenta de la Sociedad Brasilera de Administración Pública, y el panel sobre el Amazonas, moderado por Daniel Muñoz Castro, docente de la ESAP, con la participación de Passador y de Erlinto Velasco Arteaga, también docente e investigador de la Escuela anfitriona, en un diálogo que recordó que ese ecosistema es un bien común que ningún país puede proteger sin cooperación de sus vecinos.
El tercer día cerró con el análisis más descarnado del Congreso: la corrupción y el narcotráfico como obstáculos estructurales del desarrollo en el Sur Global. Freddy Mariñez, de El Colegio de Jalisco, México, argumentó que la corrupción es un sistema y no un acto aislado, y que combatirla exige gobernanza colaborativa y ética pública como cultura. César Páez Urbina expuso los vínculos entre crimen organizado y captura del Estado en América Latina con una osada tesis que dio título a su conferencia: «El remedio puede ser peor que la enfermedad». Y Ariel Ramírez Orrego, vicedecano de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, planteó la transparencia y la probidad no como valores opcionales sino como condiciones de legitimidad democrática. El panel de cierre, moderado por Ernesto González de la Rosa, docente de la ESAP, reunió a los tres para proponer caminos concretos de solución.
El Congreso Respice Similia hace parte de la política de internacionalización de la ESAP y es una apuesta por una cooperación o de mira horizontal, entre semejantes.
Bogotá, lunes 25 de mayo de 2026
Oficina de Internacionalización, sede central
Redactó: Roxana Méndez González
Editó: Juan Guillermo Arias Marín


